jueves, octubre 04, 2007

LA FALSIFICACIÓN DE LA HISTORIA Y LA LIBERTAD












Esclavos africanos en América



Hace ya dos décadas que un grupo de personas inquietas por la cultura y la historia de Sanlúcar creamos el Aula de Investigación Histórica Gerión. Eran entrañables aquellas reuniones primeras en el desván de la Biblioteca Municipal del Palacio Municipal. Entre los actos que organizamos, hubo uno especial que impartió Luisa I. Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia sobre la “Falsificación de la Historia”, donde incluso se cuestionaba la Batalla de Alalia. Después de aquellos años vendría un largo parentesis hasta que hace siete años decidimos reactivar de nuevo la Asociación.

Desde la conferencia de Luisa Isabel uno entendía que las cosas no había que creerlas a pies juntillas, sino que era necesario e importante plantearse ciertos capítulos de nuestra historia que a fuerza de repetirse una y otra vez en los libros se convertían en historias oficiales. Todo ello me sirvió de mucho no sólo para entender la Historia, sino para el ejercicio del Periodismo y para otras muchas cuestiones en la Vida.

No descubro nada si digo que las cosas no siempre son como nos la cuentan, o al menos tienen varias perspectivas y no sólo una Verdad Única.

Ahora que se está discutiendo la Ley de Memoria Histórica en el Congreso, o en estos años en los que se ha publicado tanto sobre la Guerra Civil Española, ahora que se cuestiona la figura del Rey Juan Carlos, la Constitución, el terrorismo, la llamada “guerra sucia”, la Transición española, el papel de nuestros personajes históricos, si se descubrió América como si la Banda Julián Cerdán-permítanme la licencia- hubiera recibido a Cristóbal Colón a su llegada a las Indias Occidentales, la excesiva presión política sobre la Justicia.
Entierros con motivo de "la matanza de Atocha" de abogados laboralistas, próximos a CC.OO.


Pues sí, daría para muchos debates plantearse tras consultar legajos, expedientes desclasificados, fuentes testimoniales muy diferentes, ver cuánto ha evolucionado nuestra capacidad crítica ante la cotidianeidad incluso, aunque sin ser un escéptico crónico, ni caer en una paranoia contínua. Sólo ponerle un poco de sentido común a las cosas, sin tener miedo a adquirir criterios propios ante lo que sucede a nuestro alrededor.

Da la sensación que nos hemos aletargado, acomodados en un sofá sin complicarnos demasiado la vida, pues al fin y al cabo, ya uno tiene bastante con pensar qué puede cocinar para el almuerzo de mañana.

Claro, pero instalarnos en esa postura de analizar y asociar los entresijos de quíénes y cómo manejan el mundo, como que no apetece, aunque intuyamos que nos mienten hasta en el fútbol, que también es política y negocio.

Mal camino si no nos preocupamos de todo ello. De entrar en discusiones vacías de lo malo que es Bin Laden, por ejemplo, pues seguimos expuestos a una inmensa manipulación por tanta mediatización. Observo con sorpresa cuando hoy se le comenta a alguien que parece interesado en algunas cuestiones, si afirmas que a Bin Laden no lo han atrapado porque no interesa, porque es quien puede seguir justificando las invasiones de Iraq y otras maniobras militares del Gobierno de EEUU y los que financian esas guerras, y se te queda mirando como si hablaras en otro idioma totalmente distinto; o que la Transición Española se hizo gracias a la ayuda de la CÍA, o por qué se sigue discutiendo que las tierras americanas se conocían por los europeos mucho antes que Cristóbal Colón arribara a toda una zona que estaba incluso ya habitada por esclavos africanos desde principios del siglo XV, es decir antes de ese 1.492, que trabajaban al servicio de nobles españoles y portugueses.
¿Y qué hay de las cuentas del Rey Don Juan Carlos en Suiza y de sus negocios con grandes empresarios?. Pero es muy duro quitarle el glamour a la Infantita Sofía, al espabilado de Urdangarín y al “ingenuo” de Marichalar.

¿Por qué, además del GAL, no se investigó, procesó y enjuició al Batallón Vasco Español?. ¿O por qué la ONU no obliga todavía al Estado de Israel a cumplir con las resoluciones impuestas desde hace decenios?.

Y así tantas y tantas cosas, algunas más transcendentes a nivel mundial y otras más domésticas. Porque si aterrizamos en Sanlúcar de Barrameda, no quiero ni pensar en ello. ¿Quién gobierna realmente en nuestro Ayuntamiento?. Evidentemente el equipo de gobierno tiene un margen de libertad, pero, ¿cuál es la labor de los sindicatos?,¿ y la de González Cabañas?. ¿Realmente en todos estos años de democracia en Sanlúcar ha existido una izquierda?. La derecha, ni la cuestiono, porque es evidente que existen. Algunos estas preguntas pueden resultarle incluso insultantes. Pero, Sanlúcar de Barrameda me temo que no saldrá de su agujero si no reflexionamos serenamente sobre todo esto último. Yo pedía una reacción del Equipo de Gobierno actual del Ayuntamiento, consciente de las limitaciones económicas, pero la reacción también tiene que venir del pueblo, si no esta situación social me temo que no hay quien la cambie o la haga evolucionar. Me temo que el principal problema de esta sociedad en general es que cada día que pasa le seguimos teniendo mucho miedo a la libertad, como ya escribió Erich Fromm. Eso de que la verdad os hará libres...




Manuel J. Márquez Moy

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