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miércoles, mayo 19, 2010

TÍMIDO SUEÑO (A Cecilia Quílez) por Manuel J. Márquez Moy

Tímido sueño de verano
con la vejez pegada al alma,
golondrinas en patios de colegios
y el jazmín trepando por mi ventana.
Los recuerdos para leer
mi pequeña historia
en la serena viveza de tu mirada.

Mirada para despertar el duende dormido en mis entrañas.
Mirada para perderse en el cielo de un beso cada mañana.
Mirada, para recorrer sus innumerables matices
de amistad enamorada.

¡Nunca ví tanta vida en la sencillez de una mirada!

Manuel J. Márquez Moy de su libro inédito "Silencios. La Historia de una Vida"

sábado, febrero 27, 2010

TOMÁS RODRÍGUEZ REYES PUBLICA SU POEMARIO "EL HUERTO DESEADO" A TRAVÉS DE LA FUNDACIÓN ECOEM


El huerto deseado, ha sido editado en la colección de poesía La isla de Siltolá ,de la Fundación Ecoem. El libro podrá adquirirse en cualquier librería de España. Tomás Rodríguez es sanluqueño, aunque reside en la vecina localidad de Jerez. Es Licenciado en Filología Hispánica y un gran conocedor de la literatura. Es columnista y articulista de varios periódicos y revistas. Del libro que ha edtado entresacamos el siguiente poema:





«La memoria es ya un rastro sobre el mar»
J. M. Caballero Bonald

Tan firme como un trazo imaginario
así te inventan mis recuerdos:
volcada toda en la impostura
de un horizonte paramero,
de un mirar de marismas coaguladas.
En el hospicio
de un niño sin fisuras ni lamentos,
detuviste el océano en sus manos
–ramajes de esqueleto–,
y lo dotaste de absoluto
fingimiento marino.
Otra banda en su lengua te tornaste
entre su lengua
y tus orillas, tu piel negra,
la inalterable argónida
hecha de verbo y de ramajes.
Un ave sobrevuela el firmamento.
Las branquias de un poema me respiran.

© Tomás Rodríguez Reyes, El huerto deseado (La isla de Siltolá, 2010)
Manuel J. Márquez Moy

sábado, febrero 06, 2010

Y LLEGAMOS por Cecilia Quílez

Y mientras tanto la Primera Guerra Mundial
Y mientras tanto la Segunda Guerra Mundial
La adolescencia al fondo del patio
La juventud debajo de la mesa
La madurez que no se conoció
La vejez con sus alas de insecto.
(NICANOR PARRA)


Ya estamos llegando al velo de luna del ojo anciano,
al paso de baile que no dimos por no calzar zapatos
musicales.
Ya estamos llegando a leer a ciegas el susurro
de la perfección.
Llegamos sordos, mancos y mudos al obsceno
amanecer que no fue.
Llegan las hadas que imaginamos desnudas con trajes
de bombillas blancas.
Ya llega el niño con pulso perfecto a la fruta roja,
la baba prímula y espesa de la ira a las terceras
residencias.
Ya estamos llegando a tocar la piedra arrojada
al viento sobre nuestra cobardía.
Ya llegamos a no contar tumbas en los cementerios
improvisados de los campos de batalla.
Llega la vergüenza en un decreto escrito con tinta
de limón,
la revancha con los dedos amputados y plumas de
paloma en los muñones.
Llegan los mensajeros con cartas personalizadas de
labios elásticos. Llegan y se van los besos estallando
en burbujas de jabón de sosa.
Llegamos y regresamos impasibles a los puestos de
trabajo y llegan folios con versos encriptados.
Llegan las citas de los inmortales que no fueron
escritas, la contrariedad en las lecciones aprendidas.
Ya llegan los leales del éxtasis del “oh amor, me voy,
adiós“.
Ya están llegando los sastres de mortajas new age a
las pasarelas venusianas.

Ya estamos llegando a los hijos de los hijos
de nuestros hijos….y ellos ya saben que hemos llegado
Y nos preguntan: ¿Hacia dónde?
Y no pasa nada,
porque ya, por fin, hemos llegado
con los zapatos en la mano y el carnet de baile
irremediablemente vacío.


Cecilia Quílez, del poemario inédito "Vísteme de largo."
.

jueves, diciembre 31, 2009

ME GUSTARÍA por Manuel J. Márquez Moy

Me gustaría escribirte el mejor
mensaje en la geografía de tu espalda,
quisiera decirte el verso más expresivo
y dibujar tus sueños en un pentagrama.
Transmitirte la mayor de las armonías
y componer la música más bella
con la melodía de tu sonrisa silente y azulada.

Me gustaría pintar con acuarelas
de colores la tibia tarde que pasa,
ser suave brisa salina que mesase
tu pelo mientras dejas tus huellas descalzas
por la orilla de los labios del alba.

Me gustaría llenar la nacarada luna llena
con los besos de tus miradas
y en cada estrella contemplar el brillo
de los recuerdos e ilusiones
que susurras al cielo de terciopelo de tus madrugadas.

viernes, octubre 23, 2009

JUEGOS DE POESÍAS

A ELISABETH

Los gatos lloraban,
el tejado era de zinc,
no pude llegar a ti.
Chimeneas humeaban palabras y versos,
las estrellas iluminaban tu rostro.
El maullido sonó a muerte,
cada paso fue inesperado.
Nunca hubo tanto dolor en tan poco tiempo:
Si fuera ésta la última noche
no sabría a dónde ir.

Adolescentes de la Iglesia Cristiana Evangélica Tharsis de Sanlúcar de Barrameda y Manuel J. Márquez Moy

Hay muchas maneras de despertar las emociones y la sensibilidad en la Educación Ambiental. Incluso juegos de motivación que van conduciendo a los alumnos a expresar poco a poco sus sentimientos e inquietudes. Esta poesía nació de un juego espontáneo entre un grupo de adolescentes y yo hace unos años, algo que significó mucho para los que participamos. Se descubren también numerosa información para la ciencia, y todo en torno a un juego de poesía. Entre todos creamos una poesía para cada uno de los que estábamos presentes. He cogido como ejemplo esta poesía. Lo importante es hacerlo con total naturalidad, sin preparación previa. De cualquier modo la actividad la he realizado en muchas ocasiones con otros grupos de adolescentes, jóvenes o adultos de culturas distintas.

Manuel J. Márquez Moy, Experto en Educación Ambiental en Interpretación del Paisaje

lunes, octubre 05, 2009

CIEGAMENTE por Cecilia Quílez

Me pillo a menudo embelesada
en esas comisuras caídas,
las bolsas bajo los ojos,
el pelo opaco,
y los zapatos llenos de barro.
Digo, a veces el amor es esto.
Yo te miro de muchas formas,
y tú deberías pensar
sólo esto último.
Es un fastidio darse cuenta
que le miren así a uno...
Entonces pregunto:
¿también se aman
los ojos que no te ven?

Cecilia Quílez es Escritora y Poeta

domingo, septiembre 06, 2009

DESASTRE NATURAL por Cecilia Quílez

Hubo un instante en que creí
que la felicidad era un mar cristalino
donde nunca se veía el horizonte.

Daba vueltas sumergida
mientras la tierra sucumbía lejana
y comprendía el lenguaje del silencio.

Hubo un segundo en que creí
que alguien se había equivocado
cediéndonos el lugar más hostil del universo.

Porque no era justo que una niña dando vueltas
y vueltas bajo el agua
se diera cuenta del error
y envidiara la suerte de los peces.

Cecilia Quílez es Escritora y Poeta

domingo, agosto 02, 2009

PAISAJE IDEAL por Cecilia Quílez

Mi habitación da a un patio
donde oigo voces
desde la cama.
Antes, eso era antes,
buscaba tras la ventana
el rastro de algún bosque
y una arboleda a lo lejos
hecha de memorias.


Y soñaba
sin cerrar los ojos,
y dormía soñando que vivía…
Hoy quiero que me canten
las hojas de los castaños,
que entren por mi balcón
y hagan de mí una estela
que me cubra de olvidos.

Cecilia Quílez es Escritora y Poeta, colaboradora del Programa de Investigación "Las Huellas de la Memoria"

viernes, junio 05, 2009

SIEMPRE ERRANTE (A Gonzalo Martínez Sadoc, Domingo Ramírez y Miguel Parro, últimos referentes de la izquierda en Sanlúcar de Barrameda) por Manuel J. Márquez Moy












Cuando te sorprenda
la lluvia tras la ventana
cada gota de agua recorrerá
los caminos de la tarde.
Pinto sueños con
las nubes. Mis pasos
no me llevan a ninguna parte.
Se fue el verano
y la música del otoño mece las hojas en el aire.
Poesía en las farolas
de machadianos viudos de la tricolor bordada con hambre,
que dormitan en
los bancos solitarios
con cadáveres náufragos empedrados por las calles.

Déjame ser loco, vagabundo,
bohemio, trovador
o salvaje.
Mi techo es el cielo
y mi suelo
las huellas de mi sangre.
Sangre que escapó en
mis heridas como amante,
libertario y desventurado
quijote que cabalgó
bajo lunas quebradas, siempre errante,
siempre errante.




Manuel J. Márquez Moy

miércoles, mayo 27, 2009

TU NOMBRE ES MI SILENCIO (A Elisabeth)











Camino,
y a cada paso te escribo
versos de lágrimas y pétalos,
sombras, lunas y ríos.
Pienso,
y las ideas que concibo
buscan tu mirada
mientras pierdo mi razón
en el infinito.
Duermo,
y descanso de las miserias
que acompañan la historia
de este hombre que
siempre quiso ser niño.
Vivo,
con la esperanza creciente
de que si me odiaste
sólo haya sido para ti un
mal sueño,
y si me quisiste, sepas ahora
que tu nombre es mi silencio.

Tu nombre es mi silencio,
porque lo llenas de risas,
de gatos sobre tejados
y un sonoro teclado
de melodiosa paz de sueño.

Tu nombre es mi silencio
pues cuanto más me alejo
del Mundo y de la Vida
más presente te tengo.




Manuel J. Márquez Moy

viernes, mayo 22, 2009

PRIMAVERA SILENCIADA Y SILENCIOSA


No muy lejos de la Calzada de la Duquesa de Medina Sidonia (antigua Calzada del Ejército), hay otra feria donde la Naturaleza sigue su evolución natural dentro del ciclo del calendario ecológico. Esta reflexión, aparentemente sin importancia, está basada en estudios científicos que tratan de reflejar el debate entre la condición congénita- apoyada por unos- ó adquirida, -apoyada por la mayoría de la comunidad de estudiosos de estos temas-, de que el ser humano pudiera desarrollar una relación armoniosa o destructiva con el Planeta Tierra, dependiendo de estos dos factores. En función de una memoria genética o un proceso de aprendizaje conductual, se pueden resolver muchos conflictos de hoy día.



Contemplaba el paisaje poniendo en funcionamiento todos mis sentidos, mientras realizaba un dibujo cromático sobre los colores que podía percibir en la extensa marisma seca cubierta de flores. Al fondo una panorámica de la Loma de Martín Miguel- hoy como un verso suelto en la
poesía del paisaje sanluqueño-, y en lo más profundo del horizonte, el Pinar de la Algaida, dentro del Espacio Natural de Doñana.
La contemplación del secarral marismeño provocaba en mí una profunda admiración por toda la vida que me rodeaba. Describir cada una de las sensaciones que me envolvían me resultaba imposible: mirar las flores, aunque no supiera incluso darles nombre, observar el amplio cielo
que derrama su místico color azul sobre el solar ligustino, sentir la todavía tibia mañana...

Pero mis preguntas, mi curiosidad en estos momentos no era el seguir descubriendo aquello que me ha ido revelando la Naturaleza desde hace años; mi curiosidad en estos momentos no pretendía conocer los datos que sobre el sentido de la vida podía encontrar en aquel desierto salino, o en identificar el lejano trino de una calandria. Ahora quería descubrir el porqué aquel paisaje llegaba a producirme sensaciones placenteras recorriendo los diferentes recovecos de mi cerebro, el porqué disfrutaba con todo aquel mundo que me rodeaba, porqué podía llevarme incluso horas caminando y observando este microcosmos sin aburrirme, deteniéndome en cientos de detalles, desde una aparentemente simple espiga de trigo hasta un alacrán cebollero que deambula pacientemente por un claro de la pradería.
En aquéllos momentos comprendí que influenciado, no sé si por el dios de estas naturalezas, el dios de los cielos, en mí se habían ido produciendo durante todos estos años de mi vida, desde el tibio sol de mi niñez, una gran sensibilidad hacia el medio ambiente sanluqueño, una enorme curiosidad por saber y conocer, una inquietante pasión por la Vida y un vivo interés por comunicar a la sociedad, al menos, que en la Naturaleza silenciada y silenciosa, que diría Raquel Carson, está la supervivencia del ser humano sobre el Planeta.


Manuel J. Márquez Moy.

lunes, mayo 18, 2009

UN GUIÑO DE OTOÑO (A Mario Benedetti)

Podrá faltar la lluvia
como lágrimas en mi rostro,
podrán faltar las hojas
en las ramas de la vida que
nos desvistió el alma con los años poco a poco,
pero nunca faltará en mi viejo diario
tu sensible y arrebatadora poesía de otoño.

Manuel J. Márquez Moy

viernes, mayo 15, 2009

A UNOS OJOS por Manuel J. Márquez Moy

















Después de observar tantas miradas
frías, vacías y desafiantes
descubrí el regocijo inmaculado y expresivo
de unos ojos de limpia mirada intensa
con perfiles de pincel celestial,
con ternura, viveza y luz cadenciosa.

Nunca había visto el amanecer en unos
ojos;
ojos para descansar en ellos
el alma cansada de mil batallas;
ojos que acarician cicatrices,
que te desnudan el corazón
de miserias y podredumbres,
ojos para perderse en sus matices,
para perderse en ellos.
Ojos con miradas que son besos
para cuerpos desvencijados,
ojos de seda con los que
envolver generosamente cada sueño
de niño, de joven o de viejo.


Ojos de sonrisa de cielo,
donde el rostro de la luna
parece que se reflejase en ellos.

Nunca ví tanto mar, tanta vida,
tanta poesía
en unos ojos que me tienen preso.



Manuel J. Márquez Moy, Director de la Aventura Humana 

lunes, mayo 11, 2009

QUIJOTES



Mientras me quede un resquicio

de imaginación.

Mientras los sueños

conquisten nuestra vida,

no descansaré.



Hasta que la libertad no cruce

la bóveda celeste

con su alma de plata,

hasta que acaricies la mejilla

de quien te mira callada,

no descansaré.

Aunque por los pasillos

de la política

no camine Cervantes,

aunque arrebates mi flaqueza

en el campo de batalla,

en este mundo

de mudos cobardes

lucharé sin espada.



Paseará mi locura

por las calles

muy de mañana,

junto al antiguo Coliseo de Comedias

sus mariposas blancas,

e inventará castillos en el aire

que defenderá

con poesías, flamenco y palabras.

Paseará mi locura

el Quijote

que tú rechazas.

Te convertirás en un gigante,

pero yo seré tu alma.



Manuel J. Márquez Moy