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martes, mayo 01, 2007

LUIS GARCÍA GARRIDO: "EL PATRIMONIO CULTURAL SON TAMBIÉN LOS CIUDADANOS QUE VIVEN EN EL CASCO HISTÓRICO"

Cada cierto tiempo nos encontramos para hablar de todo un poco. Luis Manuel García Garrido es un hombre llano, le gusta pasar desapercibido, le gusta navegar, es lo que le ayuda a templar el estrés diario. Su caracter ponderado y su capacidad de gestión es lo que le ha mantenido durante más de veinte años en la Junta de Andalucía. Lleva varias legislaturas ininterrumpidas de Viceconsejero de Cultura (desde tiempos de José Rodríguez de la Borbolla), de Medio Ambiente y esta es la segunda al frente de la Viceconsejería de Obras Públicas y Transportes. Aunque también hablamos del eterno debate de las izquierdas y derechas, de las carreteras, he querido plasmar aquí uno de los pilares básicos para solucionar el problema de la conservación del conjunto histórico. Porque otros pilares sería entrar en las ilegalidades y en la corrupción urbanística a costa del patrimonio que vamos perdiendo por días.

P.- Se ha hablado ya tanto de la situación del Patrimonio Histórico-Artístico, que me da la sensación que esta situación debe tener una solución partiendo de una raíz profunda en la que llevo trabajando años sobre vinculación emocional entre ciudadano y paisaje, en este caso urbano.

R.- Yo soy de la opinión que los patrimonios históricos probablemente tengan herederos. Casi seguro que tienen herederos, son matices que sería largo de explicar. En fin, el patrimonio es un bien tangible, que está ahí, tiene una estructura, unas trazas, la altura de los edificios, los colores, la calidad de los materiales; y eso es un patrimonio objetivado que comparte un grupo de eruditos y la sociedad en general. Si lo comparte la ciudadanía en general permite que haya un referente importante. Baeza, Úbeda o Córdoba, o Medina Zahara, o Bolonia o Itálica, o la Alhambra, al final termina por convertirse en un referente porque está ahí, homologado por todos o asumido por una gran mayoría que se supone que es un referente. Eso es verdad con carácter general, y aparece lo que dice la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad, es decir, todo eso existe.
¿Dónde cargo yo las tintas en esta reflexión que estoy haciendo?. En mi opinión el patrimonio cultural son los ciudadanos que viven en ese ámbito. Por la misma razón la Mezquita no es nada en sí mismo si no tuviera alrededor la Judería o toda la actividad que tiene alrededor Córdoba.
El caso de Sanlúcar parece tan obvio que no sólo la ciudadanía ha contribuido a conservar ese patrimonio, y a su vez ese patrimonio ha contribuido a condicionar el desarrollo de la ciudadanía.
El problema es que la ciudadanía y el patrimonio es ya en sí mismo la misma cosa. Y eso es verdad durante siglos.

Si nosotros a la ciudadanía no le damos la posibilidad, si lo que hacemos es centrifugarlos nos puede pasar que en torno a un mensaje ficticio de una mejora de la calidad de vida, el trasladar a esa gente fuera de su conjunto histórico, los mandamos al extrarradio y el conjunto histórico se queda absolutamente tercializado, donde se convierte entonces en un referente exógeno del visitante en a ver que vemos, pero que ya en los domingos por la noche no existe o está inactivado o exclusivamente concentrado porque a un edificio lo hemos contaminado con una iluminación especial, pero hemos centrifugado a la población.

P.- Entonces la población piensa que la calidad está en el extrarradio en zonas residenciales.

R.- En mi opinión, el fijar a las generaciones que son consecuencia de las anteriores que han hecho que ese conjunto histórico siga existiendo es absolutamente fundamental que sigan estando en ese mismo sitio. Lógicamente mejorándoles la calidad de vida, con sus servicios, con sus ascensores, con sus escaleras, con todo lo que actualmente exige la sociedad, pero viviendo en los mismos barrios donde nacieron y donde probablemente nacieron sus hijos y sería razonable que nacieran sus nietos.



Uno de los más recientes derribos llevados a cabo en la calle Trabajaderos 2ª, en un casco histórico que está protegido desde 1.973 y donde el Ayuntamiento sanluqueño no toma las medidas que contempla la Ley para proteger este patrimonio








P.-Evidentemente todo el mundo tiene derecho a cambiar de aires, pero no es acertado hacerlo porque piense que en otros lugares puede estar mejor, como si huyera del lugar natal de su Barrio Alto, por ejemplo.

R.- Claro. Pero sería interesante que entendieran que lo que estoy hablando es también cultura, forma parte también la ciudadanía, que forma parte también de ese patrimonio histórico, si no sería un entorno completamente desértico. Por eso hay que fijar a la población. Los movimientos que se están produciendo en Sanlúcar de trasladar al extrarradio lo que es una demanda de vivienda porque no se le garantiza la calidad de vivienda dentro del conjunto histórico hará que esta ciudad tenga mucha vida probablemente alguna semana o algunas semanas de Agosto o algunas bondades durante las navidades o la Semana Santa, pero no es un atractivo en sí mismo, porque nadie podrá ir a una ruta de tascas, o de restaurantes, o establecimientos comerciales o no ir a un patio de vecinos donde con absoluta felicidad mirar a sus vecinos de frente. Pero eso sí, con agua caliente y con su servicio en su casa, y no un servicio común. Esta línea es la que yo creo necesario fortalecer y en la que estamos trabajando desde la Oficina de Rehabilitación de Viviendas que inauguramos la Junta el año pasado en la calle Mesón del Duque.


La calle Comisario desierta en pleno Barrio Alto




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En otra ocasión abordaremos la cuestión de los accesos a la ciudad y el transporte público
Manuel J. Márquez Moy

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