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martes, marzo 04, 2008

SIEMPRE HUBO PERIODOS ESTACIONALES DE LODOS EN LA DESEMBOCADURA DEL GUADALQUIVIR




Un cangrejo boca o barrilete en la desembocadura del río Guadalquivir









Actualmente, en cuanto aparecen unos días de mucho calor en pleno invierno, rápidamente se asocia al cambio climático. Nos han bombardeado tanto con el cambio climático, que ya no sabemos separar el grano de la paja. Hay episodios meteorológicos, -no climáticos, que no es lo mismo- que suceden que pueden estar interrelacionados con el cambio climático y otros muchos episodios meteorológicos que han existido siempre. Con eso no estoy negando que exista una alteración en el clima global de la Tierra, pero las cosas hay que analizarlas con mayor detenimiento.

El mismo efecto ha ocurrido con la aparición de lodo en gran cantidad en la desembocadura del Guadalquivir estos meses de otoño-invierno. Siempre hubo épocas y años en los que la cantidad de lodos era inmensa. Nicolás Becerra Ruiz, Consignatario de Buques, uno de los grandes asesores que siempre he tenido desde que yo era un adolescente, me enseñó que en los años que venían muchos lodos incluso se podían pescar angulas en pleno invierno a la altura de Bonanza, incluso en mayores cantidades que otros años. Además de que muchas personas, hasta venidas del extranjero, aprovechaban estas riadas de lodos para tomar los famosos baños de mar para fines terapéuticos en pleno invierno también. Pero este efecto de presencia de lodos, no es reciente, ya que existen datos escritos desde los años 30 del siglo XX, y todo apunta a que siempre ha sido un proceso natural de la sedimentación del río.













Nicolás Becerra Ruiz, es Consignatario de Buques y polifacético artesano


Pero al igual que ocurre con el cambio climático, en el río a veces pasa lo mismo. Basta que suceda un episodio como el que estamos viviendo estos días para afirmar que el lodo es por culpa de algún vertido, o como se ha venido diciendo, por motivo de la construcción de la esclusa de las obras de ampliación del Puerto de Sevilla. Eso no quiere decir que bajemos la guardia en cuestión de posibles vertidos, ya que tenemos diferentes frentes abiertos de riesgos para nuestra desembocadura.

Ayer mismo estuve hablando con el responsable de la esclusa de la Autoridad Portuaria de Sevilla, el cuál me confirmó que todavía le quedaban aproximadamente un año más para finalizar la obra, que la comenzaron en el 2.005. Igualmente, tras hablar con la responsable de comunicación exterior, Carmen Castreña, me afirmó que los dragados todavía no habían empezado, ya que están todavía los científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), realizando los estudios preliminares, como ya hemos informado en noticias anteriores.















La Autoridad Portuaria no quiere que les atribuyan a ellos cualquier problema que tenga actualmente el río, antes de empezar con los dragados. Desde el último que se realizó en 1.983, como no existían apenas leyes medioambientales, no se hicieron Estudios de Impacto Ambiental, por lo que todo lo que haya ocurrido en el río hasta la fecha que ellos comiencen con sus dragados quieren que quede reflejado en el estudio Preliminar que están realizando la Junta de Andalucía con la colaboración de numerosas universidades.

Si el lodo hubiera sido contaminante, el primer indicador básico hubiera sido la muerte masiva de peces, cosa que no ha ocurrido. El Instituto Oceanógrafico, especialmente los Biólogos Marinos que siempre han colaborado con mis programas de estudio, también me negaban de que fuera algo anormal, que la turbidez del agua por el excesivo lodo de la desembocadura siempre ha sido una constante en esta época del año. Son fenómenos estacionales tipicos de este río, que a veces son más notables y otros años más livianos.

Y para descartar otra posibilidad más, en la Presa de José Toral de Lora del Río, no hay nada especial, ni ninguna obra, según me confirmaron ayer.




Imagen del río a la altura de las Salinas de Santa Teresa, con Doñana al fondo, y en primer plano la espesa vegetación de Barrón (Spartina densiflora) y almajos.









Lo que sí ha servido este alarmismo ha sido para analizar la situación del Guadalquivir, que no tiene un futuro muy halagüeño, pero es responsabilidad de los medios de comunicación y de la Administración Pública, contrastar la información antes de hacer pública ninguna denuncia de alto riesgo. Mantengo que sí existe un pacto de silencio con respecto a Aznalcóllar y que la afirmación del Portavoz del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Sanlúcar fue precipitada, ya que consultaron con los organismos competentes a posteriori, de ahí que Victor Mora me soliviantara con su intervención en el pleno del miércoles pasado, ya que la misma prudencia que él exige, debe de aplicársela antes de declarar tranquilidad, porque no ganamos para sustos con problemas ambientales. Aunque también entiendo que su labor es llamar a evitar alarmismos. Pero lo del Guadalquivir es un asunto que preocupa bastante; de ahí que las reacciones no tardan en aparecer.










Manuel J. Márquez Moy

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